Crisis de Empleos.

The Economist
Crisis de Empleos.
Síntesis de un artículo publicado el 14 de Marzo del 2009 en The Economist.

gran-depresion-crack-1929-jueves-negroFuente. http://eljinetepalido.files.wordpress.com/2008/11/gran-depresion-crack-1929-jueves-negro.jpg

Se avecina, sin importar lo que hagan los gobiernos; pero ellos pueden mejorar o empeorar la situación

NADA evoca la miseria del desempleo masivo más que las fotografías de la gran depresión. Usted puede verlo en los rostros dibujados de los hombres, en su mala vestimenta, en sus ojos. Su desesperación desovó el extremismo político que dejó una mancha en la sociedad, pero a su vez enseñó a las generaciones subsecuentes que las políticas públicas son vitales en el alivio de los sufrimientos de aquellos que no pueden conseguir trabajo. Gracias a los esquemas de bienestar y a las prestaciones de desempleo, muchos de los cuales tienen sus orígenes en esos días oscuros, el desempleo ya no sumerge a la gente en la miseria, al menos en el mundo desarrollado.

Ni siquiera los más negativos predicen que la actual crisis se acercara a la gravedad de la “depresión”, que hundió a la economía Americana por más de un cuarto, y que puso a una cuarta parte de la población de edad fuera de un puesto de trabajo. Sin embargo con el mundo en su más profunda recesión desde la década de 1930 y el comercio mundial reduciendo a su ritmo más rápido en 80 años, la miseria del desempleo surge, resaltando la gran pregunta que se plantearon en la Depresión: ¿Qué deberían hacer los gobiernos?

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Entre los países del primer mundo, EEUU es donde más pérdidas de empleos se muestran donde comenzó la recesión El mercado de trabajo ha arrojado 4.4m puestos desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007, incluyendo más de 600.000 en cada uno de los últimos tres meses. La tasa de desempleo subió al 8,1% en febrero, el más alto en un cuarto de siglo. Un americano que pierde su puesto de trabajo hoy día tiene menos probabilidades de encontrar otro que en cualquier otro momento desde que los registros comenzaron hace medio siglo. Esto es especialmente preocupante cuando las finanzas de muchos hogares han llegado a depender de dos ingresos.

Pero ya está claro que el desempleo afectará mucho más allá de los EEUU y Gran Bretaña. En Japón la producción se hunden más rápido que en cualquier otra economía de primer mundo. Aunque el desempleo es bajo, la rápida pérdida de puestos de trabajo entre los trabajadores temporales en Japón expone las injusticias de un doble mercado de trabajo (temporal y permanente) y tensionan una sociedad igualitaria.

En Europa el desempleo ha crecido más rápido en lugares como España e Irlanda, donde la construcción se ha detenido, pero sólo ha comenzado a aumentar ligeramente en otras partes. Las tasas de desempleo en muchos países europeos se encuentran por debajo de la de los EEUU, pero esto puede ser debido a que sus mercados de trabajo más rígido se ajustan más lentamente a la caída de la demanda. Dada la rapidez con que las economías europeas se están reduciendo, nadie duda de que lo peor está por venir. A finales de 2010, el desempleo en la mayor parte de los países del primer mundo es probable que sea superior al 10%.

En los países emergentes el modelo será diferente, pero el resultado más doloroso. Como el comercio se contrae, millones de trabajadores perderán el equilibrio al verse afectada la cadena de suministro global. La pobreza aumentará a medida que la gente se hunde en el trabajo informal o regresan a su tierra. El Banco Mundial espera que unos 53 millones de personas caigan al nivel de pobreza extrema de este año.

La política dicta que los gobiernos deben intervenir enérgicamente para ayudar. Eso es en parte porque el capital ha tenido una gran participación en las utilidades durante tantos años de que el péndulo está obligado a oscilar y, en parte porque, dado que acaba de otorgar trillones de dólares a los bancos, los políticos se verán presionados para poner grandes cantidades de dinero para proteger los empleos. Pero la ayuda no se puede medir en dólares únicamente. Políticas mal concebidas pueden ser autodestructivas. Después de la recesión de la década de 1970 y principios de 1980, los rígidos mercados laborales europeos han mantenido un alto desempleo.

Los gobiernos contribuyen con medidas de corto plazo para ayudar a los trabajadores. En Estados Unidos, que tiene uno de los niveles más bajos de protección social entre los países del primer mundo, la ampliación de las prestaciones para desempleados, fue con razón, parte de los recientes paquetes para el estímulo de su economía. Japón está dando asistencia social a los trabajadores no regularizados, un grupo que ha sido ignorada por mucho tiempo.Sin embargo, en general tiene más sentido pagar a las empresas para mantener a la gente trabajando que subsidiar el desempleo. Muchos países están aumentando los encabezando los ingresos de los trabajadores en semanas o con permisos forzados.

Estas son medidas de sensibles, siempre y cuando sean por tiempo limitado; en el corto plazo, los gobiernos deben hacer todo lo posible para mantener la demanda. Pero la crisis de empleo, por desgracia, es poco probable que sea de corta duración. Aun cuando la recesión termine pronto (y hay pocos indicios de que eso suceda), el busto de activos y el endeudamiento excesivo provocado, probablemente ensombrecerán la economía mundial durante muchos años. Además, muchos de los puestos anteriores de trabajo, del español albañil a el comerciante de Wall Street, no van a regresar. La gente tendrá que dejar sus viejas ocupaciones para encontrar nuevas.

Un Baile Difícil.

Durante los próximos años, los políticos tendrán que realizar una difícil política de cambio de sentido; para el largo plazo, necesitarán mercados de trabajo flexibles. Esto significa la supresión de programas con trabajos subsidiados, quitando los privilegios a los trabajadores protegidos y facilitando a las empresas la reestructuración por medio del despido de trabajadores. Países como Japón, con dos fuerzas de trabajo relacionadas, en la cual la fuerza de trabajadores temporales con trabajos duros y poca protección al lado de aquellos con una fuerte, tendrá que reducir esa disparidad haciendo que esté sea más fácil de despedir.

El eufemismo para ello es la “flexibilidad”. La verdad es que mientras más fácil sea la destrucción de un puesto de trabajo, más fácilmente pueden ser otro creado. Los programas que ayudan hoy en día, manteniendo a las personas en los puestos de trabajo existentes, mañana se convertirán en una demora para el gran ajuste que tendrán por delante. Con el paso del tiempo, el gasto realizado para mantener a las personas en sus puestos de trabajo tendrá que ser cortado, para sustituirse con el gasto en formación para los nuevos. Los gobiernos tendrán que cambiar de políticas de apoyo a la demanda a las políticas para hacer sus mercados laborales más flexibles. Lo cual va a requerir políticas de fantasía, pero los políticos tendrán que realizar dichos pasos, porque si fallan en hacerlo, detendrán el crecimiento.

Sin importar que tan bien los gobiernos diseñen sus políticas, el desempleo va a subir fuertemente, durante algún tiempo. En el mejor de los casos afectara a millones de vidas por años. El deber de los políticos es asegurar que esta miseria no se mida en décadas.

The Economist

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