Reorganización: estrategias para el cambio

HARVARD BUSINESS REVIEW, July-August 2008
Choosing Strategies for Change
Síntesis y traducción del artículo por Kotter, John P. y Schlesinger, Leonard A.

Fuente: commons.wikimedia.org/wiki/Image:3D_Team_Lead…

Pocas cosas son tan difíciles de llevar a cabo con éxito como el establecer un nuevo orden de cosas. La reorganización es especialmente temida, porque implica el disturbio y la modificación del status quo, una amenaza para los intereses profesionales y personales de los empleados y, sin duda, una molestia punzante porque rompe con la manera usual de proceder. Por estas razones, muchas veces la reorganización, incluso cuando resulta sumamente necesaria, se pospone costando muy caro: el resultado siempre es la pérdida de la eficiencia y un incremento de los costos.

El día de hoy, las empresas deben lidiar con nuevas regulaciones gubernamentales, nuevos productos, aumento desmedido de la competencia, un acelerado desarrollo tecnológico y una mano de obra cambiante. Como consecuencia, no son pocos los gerentes que asumen la responsabilidad realizar pequeños cambios y mejoras organizacionales constantes en la empresa, por lo mejor una vez al año, y cambios mayores cada cuatro o cinco.

Sin embargo, se debe estar consciente de que así como un número reducido cambios organizacionales resultan ser fracasos rotundos, también pocos desencadenan un éxito definitivo. Todo esfuerzo, organizacional o no, debe enfrentar problemas eventuales y específicos. Por ejemplo, el cambio puede requerir más tiempo del esperado o incluso del deseado, bajar los ánimos y, por lo general, el precio a pagar es mucha dedicación, preciado tiempo gerencial e incluso agitación y trastornos emocionales, por lo que un cambio organizacional siempre encontrará, a la hora de su implementación, algún tipo de resistencia humana.

Las principales razones por las que las personas tienden a resistirse al cambio, son: temor a perder algo preciado, una mala comprensión del cambio y sus implicaciones, la creencia de que el cambio no es necesario para la organización y un bajo nivel de tolerancia hacia el mismo. Por lo tanto, para poder liderar una reorganización exitosa, es menester tomar en cuenta lo siguiente:

  • Analizar los factores situacionales.

–          Determinar qué tanta y qué tipo de resistencia se opondrá naturalmente al cambio.

–          Evaluar el poder del líder con respecto al poder de los resistentes.

–          Identificar quién posee la información certera para diseñar la iniciativa de cambio.

–          Determinar la verdadera urgencia de cambio en la compañía.

  • Establecer la velocidad óptima.

Se debe proceder lentamente cuando la resistencia al cambio es muy fuerte, y cuando el líder necesita de terceros para diseñar e implementar la reorganización.

  • Métodos para combatir la resistencia

Educación. Si la resistencia proviene del desconocimiento del plan por parte de los empleados, se les debe educar en pro de la organización comunicándoles las razones por las cuales el cambio resulta deseable y oportuno. Cuando la gente posee la información suficiente apoya las iniciativas. La desventaja de este método está en la inversión de tiempo cuando se trata de empresas con un amplio capital humano.

Participación. Es buena idea alentar a las personas a participar en el diseño o en la implementación del cambio. Sin embargo, debe planearse de tal forma que, en dado caso, la inexperiencia de los empleados en este rubro no afecte la consumación del plan.

Apoyo emocional. Aunque puede ser caro, proveer a los empleados de un entrenamiento emocional es conveniente, ya que si las personas temen el cambio no puede someterse a los ajustes necesarios para el mismo.

Negociación. Ofrecer incentivos a los empleados o grupos que se resisten porque de alguna manera perderán algo una vez que el cambio se actualice.

Coerción. El bien de la empresa (no de sus líderes o de un grupo reducido) es primero. Si la velocidad resulta verdaderamente esencial, las amenazas de despido, transferencia o pérdida de promoción pueden proporcionar una rápida anulación de la resistencia, pero el precio a pagar es el resentimiento de los afectados.

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