Neurociencia y Verdad.

Harvard Business Review, Mayo, 2008.
La ciencia de pensar más intelgentemente.

Síntesis de la conversación con John J. Medina.

Fuente: http://www.entorno-empresarial.com/imagenes_articulos/1093.jpg

Apretantemente, en los últimos años se ha escuchado hablar mucho sobre los avances en neurociencia. Diane Coutu, editora de HBR, se reunió con John J. Medina, consultor privado en investigación  y catedrático de universidades, para platicar un poco sobre las realidades de este tópico y desmitificarlo. Ésta es una síntesis de una conversación sumamente interesante que mantuvieron ambos.

El cerebro es una herramienta de procesamiento de información, de hecho es la más fascinante y compleja que conocemos, pero desgraciadamente aún estamos lejos de llegar a una percepción clara del cómo funciona. Este órgano es tan sensible ante los estímulos externos, que tiende a reconfigurarse gracias a la exposición de influencias culturales.  Es como un músculo, entre más ejercitado esté, mas grande y complejo se vuelve.

Cuando aprendemos algo nuevo, se debe a la capacidad que tiene el cerebro de cambiar su arquitectura neuronal. Ya que aprendemos toda la vida, una noticia que a todos debe motivarnos, poseemos una infinitud de posibilidades para mutar nuestra forma de pensar y ver al mundo.

Una de las más grandes aportaciones de la neurociencia ha sido referente al campo del estrés crónico. Si bien el cerebro está adecuado para soportar periodos de 30 a 60 segundos, la cotidianeidad de hoy en día nos obliga a vivir en periodos de estrés que pueden prolongarse durante meses. Cuando una persona se ve atacada por una situación estresante, esta produce glucocorticoides que son útiles para respuestas de corto plazo al trauma y la tensión. El problema surge cuando su presencia en el cuerpo se prolonga. Cuando estos permanecen en el cuerpo durante mucho tiempo, hacen daño real a nuestro sistema. Los tejidos que conservan recuerdos llegan a romperse y el cerebro pierde capacidad para producir neuronas nuevas. Las hormonas del estrés parecen tener un gusto muy particular por las células del hipocampo que son las encargadas de organizar, anclar recuerdos, y que están relacionadas con muchas áreas del aprendizaje Humano.

El resultado del estrés crónico es que la gente pierde una gran parte de su potencial productivo, se le dificulta procesar el lenguaje de manera eficiente y por supuesto que tienen mala memoria tanto a corto plazo como en el largo. En el mundo de los negocios, mantener estas habilidades en su tope, es cuestión de supervivencia. Los buenos hábitos como una excelente alimentación y suficientes horas de sueño pueden ser la verdadera clave para una vida sin Alzheimer y una capacidad de producción impresionante.

Con respecto a la memoria como un registro fiel de la realidad en este planeta, John habla como de algo inusual. La razón es sencilla, el cerebro no está interesado en la realidad, sino en la supervivencia. Para sobrevivir, el cerebro cambiará la percepción de una realidad cuanto sea necesario. En el mejor de los casos nuestra comprensión de la realidad es aproximada. Vivimos visiones parcializadas de una realidad colectiva.

Aunque la ciencia de la genética molecular, todavía no es capaz de predecir por qué es que ciertas personas tienen mayor o menor tolerancia al estrés, el haber identificado el gen 5-HTT ha sido un gran avance en sí mismo. Gracias a esto, en el futuro podríamos ser capaces de distinguir a las personas tolerantes al estrés de las que son hipersensibles, mediante un análisis de sangre. El estudio de las mutaciones de genes como el 5-HTT, que regula el estado de ánimo de una persona, puede ayudar a comprender cómo es que casi nadie puede salir indemne de experiencias traumáticas.

Eventualmente reconoceremos los estímulos que son capaces de reconfigurar nuestros cerebros y lo utilizaremos para maximizar vuestras potencialidades en distintas áreas de la Vida Humana. Para la gente de negocios valdría la pena mostrarse escépticos ante lo que leen en la prensa popular. No todo lo que brilla en este mundo es oro, ni todo lo que se escribe  es verdad. John es muy claro al hablar de que es demasiado pronto para decir cómo la revolución en la neurociencia va a afectar la forma en que los ejecutivos dirigen a sus organizaciones.

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