Ocho maneras de construir equipos colaborativos.

Síntesis y traducción del artículo de Lynda Gratton y Tamara J. Erickson.
Harvard Business Review, Noviembre 2007. Edición Aniversario.

Las empresas tienen la misión de resolver tareas altamente complejas. Para lograrlo, frecuentemente deben recurrir a la creación de equipos multidisciplinarios y diversos, formados por numerosos especialistas que, en colaboración personal o virtual, reúnen los conocimientos necesarios para alcanzar el éxito. Sin embargo, las cualidades que se requieren para lograr el éxito son las mismas que pueden impedirlo.

Por ejemplo, en los equipos formados por más de 20 miembros la tendencia a colaborar disminuye. En cuanto a la diversidad, esta puede ser un problema si se toma en cuenta que las personas colaboran más fácilmente si se encuentran parecidas entre sí. El trabajo virtual es propenso a la falta de colaboración y, mientras más diplomas y grados académicos ostenten los miembros de un equipo, más difícil les será no caer en situaciones de estancamiento o conflicto.

El éxito o el fracaso de los equipos reflejan la cultura colaborativa de una empresa. Para crearla, fomentarla y consolidarla, existen ocho prácticas infalibles que asegurarán el éxito de los equipos incluso cuando estén dispersos por el mundo.

Invertir en prácticas distintivas de relaciones. Fomentar las relaciones sociales entre los empleados a través de un ambiente de trabajo que aumente el intercambio de ideas y cree un sentido de comunidad. Por ejemplo, un campus construido a modo de pequeño pueblo, con tiendas, restaurantes, gimnasio, etc.

Dar el ejemplo con conductas colaborativas. Los más altos ejecutivos de la empresa deben ser modelos a imitar cuando se trata de la cooperación, y esta actitud debe ser visible. Por ejemplo, paredes cubiertas con fotos de ejecutivos líderes trabajando juntos.

  1. Crear una “cultura del obsequio”. Un ejecutivo se sienta con un empleado nuevo igual que otro ejecutivo se sentó con él cuando fue recién llegado, para repasar funciones y temas importantes. El ‘obsequio del tiempo’ es clave en la cultura colaborativa.
  2. Asegurar las destrezas necesarias. Capacitar a los empleados para que desarrollen destrezas colaborativas clave: construir relaciones, comunicarse eficientemente, resolver conflictos de forma creativa y transmisión de los valores de la empresa.
  3. Apoyar un sentido fuerte de comunidad. Patrocinar eventos y actividades grupales como redes de mujeres, fines de semana culinarios y clases de tenis, o crear políticas y prácticas que alienten este sentido.
  4. Designar líderes de equipo completos. Los líderes más eficientes son aquellos que se orientan tanto a las tareas como a las relaciones: aclaran cuáles son los objetivos y crean un ambiente de confianza y buena voluntad.
  5. Desarrollar las relaciones heredadas. Incluir en el equipo de trabajo al menos un puñado de personas que se conozcan entre sí, puesto que cuando demasiados miembros no se conocen, es posible que no quieran compartir sus conocimientos.
  6. Comprender la claridad del rol y la ambigüedad de las tareas. Definir claramente los roles de los miembros del equipo y otorgar al equipo en conjunto amplia libertad sobre cómo lograr la tarea.

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